Un 50% de las mujeres adultas sufrirá al menos una infección del tracto urinario durante su vida


La infección del tracto urinario (ITU) es una de las infecciones más comunes entre las mujeres y su probabilidad de recurrencia es alta. Se calcula que casi un 50% de las mujeres adultas tendrán al menos una infección del tracto urinario en algún momento de su vida, y de éstas, entre un 20-30% sufrirá infecciones recurrentes, la mayoría en los 3 o 6 meses siguientes a la infección inicial.

La complejidad de la patología, así como la dificultad en la toma de decisiones en el diagnóstico, tratamiento inicial y seguimiento, ha impulsado a un grupo de urólogos expertos, en colaboración con Laboratorios Gebro Pharma, a trabajar en la elaboración de un documento de Consenso para homogeneizar de una manera clara y sencilla los criterios de toma de decisiones en el manejo de esta patología.

El Dr. José María Adot, Urólogo del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Burgos, ha presentado esta mañana en el Congreso Nacional de Urología, los primeros pasos del protocolo dirigido a todos los profesionales médicos o sanitarios que diagnostiquen y/o atiendan la patología: urólogos, médicos de familia, ginecólogos y enfermería, “con el objetivo de agilizar la identificación de los pacientes y disminuir el periodo de tiempo transcurrido hasta la instauración de un tratamiento efectivo. Esto es importante en una patología con gran afectación de la calidad de vida”, ha explicado el experto.

Una patología que afecta negativamente la calidad de vida de las pacientes

Los principales síntomas de la infección del tracto urinario son sensación de urgencia miccional, frecuencia miccional elevada y dolor pélvico. Esto afecta negativamente la calidad de vida de los pacientes, impidiendo poder llevar a cabo una vida normal en todas sus dimensiones (cotidiana, laboral, afectiva, social, sexual, calidad de sueño, etc.).

Las infecciones urinarias recurrentes son muy frecuentes en mujeres y se definen por la aparición de tres o más infecciones del tracto urinario sintomáticas en el plazo de 12 meses, o dos o más infecciones durante un período de seis meses. Se presentan en todos los grupos de edad y su incidencia anual se estima en el 12-15% entre mujeres y el 3% entre varones.

La recurrencia puede deberse a una reinfección o a una recidiva. En un 95% de los casos se debe a una reinfección producida por una bacteria procedente de fuera del tracto urinario. Mientras que la recidiva o persistencia bacteriana es muy infrecuente (menos de 5%) y se produce por la misma bacteria desde un foco del interior del tracto urinario.

El manejo convencional de estas infecciones está centrado en la erradicación del germen, principalmente mediante tratamiento antibiótico intermitente o prolongado,  aunque no está exento de inconvenientes, ya que el uso crónico de dichos fármacos aumenta significativamente las resistencias microbianas y los efectos secundarios, causando un importante problema sanitario.

Según el urólogo uno de los temas importantes que abordará el consenso “son los efectos secundarios que causan todos los antibióticos y antisépticos urinarios que tomados de forma crónica pueden inducir resistencias bacterianas”.

Además, durante su intervención en el Congreso, el Dr. Adot también ha presentado las directrices para la elaboración de un documento de consenso sobre el Síndrome de Dolor Vesical (SDV), una patología que agrupa muchos síntomas, como la frecuencia, la urgencia miccional, con el denominador común del dolor pélvico que se mantiene durante al menos seis meses.

Se trata de una patología heterogénea y de difícil diagnóstico, como ha detallado el Dr. Adot, “es necesario establecer unas pautas que permitan el manejo de todos los casos, tanto en el diagnóstico, como en las diferentes vertientes terapéuticas”.

Actualmente, el Síndrome de dolor vesical representa uno de los mayores retos de la práctica clínica, ya que los síntomas pueden permanecer mal interpretados durante varios años, aumentando gradualmente su intensidad a medida que pasa el tiempo.

El consenso busca “definir los criterios y mecanismos de derivación entre los distintos servicios y especialidades, ya que es muy importante la rápida identificación de pacientes”, ha añadido.