Médicos generalistas se ponen al día en Málaga en el tratamiento del dolor crónico con opioides


Las enfermedades que cursan asociadas al dolor crónico presentan índices muy altos de prevalencia e incidencia en la población general y constituyen la segunda causa de discapacidad laboral a corto plazo, después de las enfermedades respiratorias, y la primera causa  de discapacidad  laboral a largo plazo, con unos costes estimados del 1,4% del PIB.

Todos estos datos muestran el impacto de estas enfermedades y nos hablan de la necesidad de utilizar los tratamientos más adecuados que ayuden a minimizarlo. Entre el arsenal terapéutico a disposición de los especialistas y médicos de medicina general se encuentran los opiodes. Su uso está refrendado tanto por los médicos como por expertos en dolor, por su eficacia demostrada en la disminución o alivio del dolor. Las principales patologías para las que se utilizan este tipo de fármacos son aquellas en las que el paciente sufre dolor de intensidad moderada a severa, entre ellas, el dolor oncológico, el dolor por artrosis avanzada o el dolor musculo-esquelético.
Es clave, por tanto, que los médicos de Atención Primaria estén al día de cómo manejar a los pacientes que cursan con este tipo de dolor y que conozcan las últimas novedades en el mercado de los opioides. Por ello, estos días, coincidiendo con el 34º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) que se celebra en Málaga, tiene lugar la Mesa “Actualización en el tratamiento del dolor crónico con opioides en Atención Primaria”, con el patrocinio de Gebro Pharma y la presencia de expertos en el tratamiento del dolor.

Como ponentes se encuentran el Dr. Pedro Jesús Martín Pérez, Médico de Familia en Gran Canaria en el Consultorio de Cruce de Arinaga y miembro del Grupo de Trabajo de Dolor de la SEMERGEN y el Dr. Carlos Tornero Tornero, Unidad de Dolor del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Moderando la mesa el Dr. Emilio Blanco Tarrío, Médico de Familia en el Centro de Salud de Béjar, en Salamanca y Coordinador del Grupo de Trabajo de Dolor de SEMERGEN.

Hacia opiodes con menos efectos secundarios y de menor dependencia
La buprenorfina es un fármaco del grupo de los opioides que está indicado para pacientes con dolor crónico moderado a severo oncológico y dolor severo que no responda a otro tipo de analgésicos que no sean opioides. Su utilización y novedades centrarán parte de la Mesa

Según el Dr. Carlos Tornero, médico especialista de la Unidad de Dolor y del Servicio de Anestesiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, que participa en este encuentro, la buprenorfina presenta ventajas frente a otros opiodes, en concreto menores efectos secundarios. “Es un fármaco muy adecuado para pacientes ancianos y en aquellos inmunocomprometidos, es decir, aquellos que tienen alterados sus mecanismos de defensa”, señala el especialista en dolor.
Otro punto a favor de este fármaco es que muestra una menor tendencia a la dependencia que la morfina, y con igual efectividad. “Uno de los mitos más arraigados es que la buprenorfina tiene menor potencia analgésica. Este mito tiene que desterrarse dado que todos los estudios publicados demuestran que a dosis equitativas es tan potente y permite un alivio adecuado del dolor como cualquier otro analgésico opioide”, expone el doctor Tornero.

La buprenorfina se puede utilizar mediante su aplicación transdérmica –es decir, a través de la piel- gracias a su aplicación en forma de parche. En concreto, la buprenorfina transdérmica comercializada bajo el nombre de Feliben®, ha demostrado importantes ventajas. Los pacientes tratados con ella han visto una mejora en la intensidad del dolor, tal y como explica el Dr. Tornero.

De forma global el paciente nos transmite que esta nueva administración del fármaco le permite vivir en mejores condiciones. Además, la buprenorfina transdérmica es de fácil aplicación y por lo tanto muy cómoda para los pacientes. Su aplicación durante tres días permite una buena adhesión al tratamiento ya que el paciente no tiene que acordarse de tomarlo a diario, sino cambiárselo cada 72 horas”, señala el responsable de la Unidad de Dolor del Hospital Clínico Universitario La Fe de Valencia.